Cuando estamos llegando a Lanjarón por su sinuosa carretera, cuando en una de las curvas ya asoma el castillo árabe encaramado al risco, mi hija siempre baja la ventanilla, porque le gusta el olor. Dice que huele a tomate.
Lanjarón es la antesala a la Alpujarra granadina. Aunque la gente suele asociar La Alpujarra, al invierno, Lanjarón es mejor visitarlo en verano.
Un cañon dá la bienvenida al visitante, porque a los lanjaronenses tambien se les conoce como cañoneros, pues durante la Guerra de la Independencia, los habitantes de Lanjarón se destacaron por su heroica defensa de la plaza ante los franceses, recibiendo desde entonces al apelativo de «Cañoneros» porque fue con un antiguo mortero como se defendieron.
A Lanjarón vamos por puro romanticismo, por esos recuerdos que te evocan los veranos pasados en el pueblo, cuando había discotecas, cines y multitud de actividades para mayores y pequeños, vendedores de patatas y barquillos cantando sus mercancias por la calle principal, y puestos de artesanía, cerámicas y mimbres en las abarrotadas callejuelas. En la actualidad, a Lanjarón se va a visitar su Balneario que sigue activo, y en los meses de verano , que se convierte en refugio, si quieres huir de las masificaciones de las playas y lugares mas turisticos y concurridos. Si buscas mucha tranquilidad, aquí puedes encontrarla.
El Castillo de los Moros, se vislumbra desde la carretera de acceso, dominando el valle del rio Lanjarón y al lado del barranco del Salado, con enclave de gran valor estratégico al dominar las vias de acceso a Sierra Nevada y La Alpujarra . En el año 1500 fue conquistado por los cristianos, fue escenario de uno de los más llamativos y sangrientos episodios de la guerra de Granada, en la primera rebelión de los moriscos contra la corona de Castilla.
En Lanjarón hay varias rutas para hacer senderismo, montar a caballo, y en verano, además de la piscina municipal, os aconsejo la piscina del Hotel Andalucía, que tiene unos bonitos jardines y además es de agua salada.
Lo bonito de Lanjarón es que tiene agua por todas por todas partes. El agua en Lanjarón es melodía y poesía, la melodía del fluir del agua de las pequeñas fuentes para refrescarte te acompañan por todo el pueblo con versos de Garcia Lorca adornando sus cerámicas. El agua es la protagonista indiscutible, y en sus fiestas en verano, en el dia de San Juan, el pueblo se engalana para rendirle merecido homenaje.
Para mi, uno de los rincones más bonitos de Lanjarón, es la plaza de Santa Isabel, una diminuta placita, con una fuente que fue abrevadero, pero lo bonito no es la plaza en sí, es la cantidad de macetas perfectamente cuidadas, que cada uno de los vecinos se encarga de regar y quitar las hojas mustias, con mucho mimo, al caer la tarde. En los veranos, los más pequeños de las casas, que vuelven cada verano a pasar unos dias con los abuelos, abarrotan la plaza con sus juguetes, bicis y mascotas, mientras los mayores toman el aire sentados en los dos bancos de la plaza, si, sólo dos bancos tiene la plaza, ya he dicho que es diminuta.
El pasado esplendor de Lanjarón queda patente en la cantidad de hoteles que tiene, en su balneario, recientemente remodelado, que vivió su esplendor a principios de siglo XX, donde nobleza y realeza, y la élite cultural acudía cada año a descansar y tomar las aguas medicinales. Pasear por la calle principal o las callejuelas aledañas, o tomar un aperitivo en alguna de las terrazas de los hoteles que encuentras a ambos lados de la calle, con las sillas dispuestas, esperando a gente que las ocupe para tomar el fresco, y ver pasar la vida.
Algunos de estos hoteles, como el Gran Palas, donde te recibirá Joaquina, que lleva décadas atendiendo a su clientela, o el Hotel España, (antes llamado Gran Hotel España) construido en 1917 por el que fuera alcalde de este pueblo balneario, Bernabé Pagés Hernández, que alojó a príncipes, condes y marqueses , donde te hacen sentir como en casa, son una buena opción para alojarse. Además de sumergirte en un viaje al pasado, se disfruta de las continuas referencias al ilustre personaje Garcia Lorca, que pasó algunos veranos en esta villa, donde gestó algunos de sus poemas de su Romancero Gitano.
Este tesoro situado en la falda sur de Sierra Nevada, se ha ido sumiendo en un profundo letargo, con el cambio en las costumbres veraniegas de sus visitantes, y agravada por la creciente despoblación rural y la emigración, aunque poco a poco, va despertando, gracias a algunos extranjeros que van ocupando cortijos y casitas desperdigados por sus campos, y el turismo rural tanto nacional como extranjero que valora sus paisajes y clima privilegiados.
Y para comer, precisamente en estos hoteles, son muy aconsejables sus restaurantes, aunque también os aconsejo El Arca de Noé, donde Chelo o Jordi, te aconsejaran, para disfrutar de la gran cantidad de quesos, jamones, papada y demás embutidos de la tierra.
Siguiendo por la calle principal hasta la plaza del Ayuntamiento, encontrarás algunos establecimientos tradicionales, y las casas de sus vecinos, con sus ventanas ofreciendo algunos de los productos de sus huertas, moras recién cogidas, tomates y olorosos pimientos. Y ya cuando dejas atrás el Ayuntamiento, con el cañon que lo custodia, te internas en el Barrio Hondillo, con casas de techos bajos, paredes blancas encaladas, sus tinaos y sus hornacinas con virgenes y santos y sus exhuberantes macetas.
A Lanjarón hay que ir sin prisas, disfrutando de los pequeños detalles que te ofrece su vida sencilla, sin pretensiones, un paseo por la mañana temprano, para conocer algunos de sus paisajes que se refrescan con las aguas que bajan de Sierra Nevada, un helado de nata con moras gigantescas recien cogidas, y despues de cenar, puede que escuches alguna melodía que sale de algún hotel donde los mayores bailan sus pasodobles. Lo que te dije, puro romanticismo.
Nota al margen
La ciudad de Granada ha sido cuna de grandes escritores y poetas, Garcia Lorca está presente en cualquier rincón del pueblo, pero también me gustaría mencionarte a alguien nacida en un pueblo muy cerquita de Lanjarón, y cuya vida tambien discurre paralela a la obra del gran poeta, se llama Maria José, Pepa Merlo, quien se doctoró cum laude con una tesis de la última poesía de Lorca. Está especializada en dicho autor, y además en poesía escrita por mujeres en la primera mitad del S. XX. En 2010 apareció «Peces en la tierra» Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del ’27, con poemas de veinte autoras, muchas desconocidas, evidenciando el silencio ejercido sobre las autoras, que son parte de la historia de la literatura, que vivieron momentos muy interesantes y participativos, codeandose con naturalidad entre sus compañeros de generación, y cuya obra fue relegada a un segundo plano trás un seudónimo masculino o el nombre del esposo.
Pepa Merlo, es profesora, escritora, colaboradora en distintas publicaciones, ha participado en el espectáculo poético-musical «Versos de otro tiempo». Si te han quedado ganas de conocerla un poco más, además de la obra que te mencioné «Peces en la TIerra» , te doy el título de otra de sus obras «El haza de las viudas», prologada por otra grande Almudena Grandes, que narra uno de los episodios más silenciados de nuestra historia más cercana, la persecución y marginación social en España de las mujeres republicanas, tanto durante nuestra guerra civil como en los años de posguerra. Historias en su mayoría anónimas por deseo expreso de quienes las han vivido, y experiencias contadas en la clandestinidad, que aún hoy pesan en el alma. Pura supervivencia.
Y hasta aquí mis notas de hoy.







Muy buen post. Enhorabuena, se aprecia el encanto del pueblo en tus palabras.